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Gi Magazine dedica un espacio a la Fundació CIM y la bioimpresión

La investigación constante de nuevas aplicaciones de las tecnologías de fabricación digital descubre el concepto de la “bioimpresión 3D”, una técnica basada en materiales compatibles con el organismo que permite reproducir estructuras de células funcionales. La misión de estas piezas, de momento, es la de servir como armadura de protección para estas estructuras en regeneración. En un futuro se contempla, incluso, la reproducción de órganos vitales utilizables para trasplantes.

Felip Fenollosa, director de la institución, afirma que la “bioimpresión 3D ha llegado para quedarse y que marcará un antes y un después en muchos sectores, especialmente, en el médico". Ya se ha hecho uso para reproducir huesos maxilofaciales y científicos estadounidenses hablan de sintetizar un corazón hacia el año 2023. A pesar de estas intenciones, la bioimpresión se encuentra todavía en un estadio embrionario, que necesita de un abierto diálogo entre los diversos campos de conocimiento implicados, como la biología y la ingeniería, para conseguir la máxima sinergia entre los recursos disponibles y las necesidades observables, además de una fuerte inversión en investigación y desarrollo que permita hacer posible lo que ahora parece imposible.

La Fundació CIM actualmente colabora en la investigación de los llamados biomateriales. Estos son componentes que neutralizan el posible rechazo de tejidos por el paciente receptor, es decir, imprimir tejidos directamente aprovechables sin la necesidad de recurrir a autotrasplantes por miedo a la incompatibilidad entre el donante y el paciente en cuestión. Considerando estos adelantos, todavía hoy en día, hay muchos hospitales que ignoran la potencialidad de esta tecnología y, en palabras de Felip Fenollosa, “los que lo están aprovechando se encuentran con la barrera del coste para aplicarla de forma sistemática”.

Todavía las intervenciones con tecnologías 3D, como la de la Fundació CIM con el Hospital Sant Joan de Déu, quedan reducidas a casos críticos donde el centro es realmente capaz de hacer frente a los costes de la tecnología. Pero aún así, hay que reservar esperanzas que supongan que la frontera de la financiación podrá ser superada, puesto que, existen movimientos que indican cómo el mundo se está adaptando a las tecnologías de fabricación digital y que las administraciones públicas se están implicando progresivamente. Este es el caso de la Agencia Catalana por la Innovación (ACCIÓ) que está haciendo una valoración del grado de innovación en los diversos centros hospitalarios y, como no podía ser de otro modo, también del que se refiere al ámbito impresión 3D.

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