Blog notice

El BIM, cada vez más imprescindible a la ingeniería

El BIM ha entrado con fuerza a los sectores de la arquitectura, la ingeniería y la construcción... y para quedarse. La metodología digital de trabajo de modelado se presenta, definitivamente, como la herramienta substitutoria de los programas de dibujo técnico (CAD) que hemos usado hasta el día de hoy.

Literalmente las siglas BIM significan Building Information Modelling (Edificio-Información-Modelado), es decir, el equivalente a crear una maqueta virtual de uno el edificio que, por un lado, incorpora el modelado en dos y tres dimensiones, y por otro lado, incorpora, dentro del mismo modelo, datos, medidas y parámetros de todo tipos. A pesar de haber revolucionado, en primer término, el sector de la construcción, el BIM tiene que ser una herramienta que aporte muchas más salidas al mercado tecnológico, y, especialmente, al sector de la ingeniería. Para los ingenieros civiles, que normalmente trabajan con arquitectos o ingenieros estructurales, el BIM ya forma parte de su vocabulario. Pero para la ingeniería en general, todavía representa un mundo nuevo, a pesar de ser cada vez más relevante. A medida que se ha ido imponiendo en el mundo de la arquitectura, los ingenieros se han empezado a dar cuenta que el BIM permite predecir con mucha precisión el desempeño de los proyectos antes de que se construyan y que responde mucho más rápido a los posibles cambios. Además, optimiza los diseños con análisis, simulación y visualización, y proporciona una documentación sobre la estructura o la construcción de más alta calidad. Según explica Sergi Huerta, arquitecto y BIM manager, “construir un modelo virtual para gestionar, en un mismo en torno a trabajo controlable todos los parámetros que afectan cualquier objeto, sean gráficos o alfanuméricos, nos aporta grandes ventajas no sólo en la fase inicial de proyecto, sino también en la posterior producción. Y, además, durante su ciclo de vida”.

[[{"type":"media","view_mode":"media_large","fid":"2665","attributes":{"alt":"","class":"media-image","height":"343","style":"display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;","typeof":"foaf:Image","width":"480"}}]]

Se trata de una metodología “paramétrica” –añade el conferenciante de presentación de herramientas BIM– “que liga la representación gráfica con datos de todo tipos que permite la entrada de valores en cualquier de las dos direcciones”. Por lo tanto, pues, da la posibilidad de hacer cambios al modelo tanto a través de operaciones gráficas como través de entradas numéricas. Tan sencillo —y a la vez complejo si no estamos acostumbrados a utilizarlo— como incorporar la “Y” de información a nuestros diseños productivos: “Para hacernos una idea bastante gráfica, podríamos decir que pasamos, como en el caso de la telefonía móvil de los últimos años, a tener smart modelos o maquetas inteligentes de aquel producto que queremos estudiar”, concluye el BIM Manager. Sergi Huerta lo resume en un ejemplo muy sencillo: “Estamos acostumbrados a representar la pata de una silla a partir de sus dimensiones básicas en planta, levantado y sección y, a partir de aquí, el diseño se basa al ir tirando pruebas: estirándola, ensanchándola, etc. Con las nuevas herramientas paramétricas, el diseño de la pata de la silla nos puede venir dado y visualizado sólo modificando la resistencia de su sección, los centímetros cúbicos de materia delgada o el precio del material”, argumenta el arquitecto.

Por otro lado, hay que destacar que los programas BIM suelen ser programables y flexibles. Permiten la entrada de infinidad de valores matemáticos, desde sencillas medidas a algoritmos complejos que abren un gran espacio a la creatividad. El uso de representaciones gráficas en tres dimensiones y enriquecidos con todo tipos de parámetros técnicos también es muy útil en el mantenimiento de edificios a partir de la figura del facility manager, encarnado preferentemente por un ingeniero que, con el proyecto BIM, cuenta con muchas más datos y cálculos de los que cogería desplegando un simple plano imprimido. A la vez, esta información también se puede utilizar por desconstruir una edificación o suprimir una parte con el objetivo de plantear una rehabilitación o cambio de uso. En este nuevo mundo, pues, la estética y la técnica se dan la mano y se vinculan en todas las fases de la vida de un edificio.